¿Compro 1 hora o me dedico a lo importante de mi vida?

Mirad que bonito el cuento corto “Te compro 1 hora” de Fermín de Mieza que he rescatado de su libro Dios de perfil y ochenta minifábulas más”.

El niño tenía once años. El niño era estudioso, normal y cariñoso con sus padres. Pero el niño le daba vueltas a algo en la cabeza. Su padre trabajaba mucho, lo ganaba bien y estaba todo el día en sus negocios. El hijo le admiraba porque ‘tenía un buen puesto’.

Cierto día el niño esperó a su padre, sin dormirse, y cuando llegó a casa, le llamó desde la cama:

– Papá –le dijo- ¿cuánto ganas cada hora?
– Hijo, no sé, bastante. Pon, si quieres, treinta euros. ¿Por qué?
– Quería saberlo.
– Bueno, duerme.

Al día siguiente, el niño comenzó a pedir dinero a su mamá, a sus tíos, a sus abuelos. En una semana tenía veinticinco euros. Y al regresar otro día, de noche, el niño volvió a llamar a su padre:

– Papá, dame cinco euros que me hacen falta para una cosa muy importante…
– ¿Muy importante, muy importante? Tómalos y duerme.
– No, papá, espera. Mira. Tengo treinta euros. Tómalos. ¡Te compro una hora! Tengo ganas de estar contigo. De hablar contigo. A veces me siento muy solo. Y tengo envidia de otros chicos que hablan con su padre…

El padre le abrazó.

Sin palabras, ¿verdad amig@s? Prisas, impaciencia, no tener tiempo para nosotros mismos o para los demás, sentir que uno no puede con todo, dar excesivo valor a las cosas superficiales y materialistas, no jugar con nuestros hijos, escasez de afecto y amor, poner escasa atención en lo que realmente son nuestras prioridades en la vida, etc. Hay tantas reflexiones y conclusiones que nos podemos llevar de este cuento… y quizás todo se resuma en una sola cosa: la necesidad que debemos tener de equilibrar nuestra vida.

Y para dedicarnos a clarificar nuestras prioridades y así darle un mayor sentido y significado a nuestra vida y a lo que hacemos con ella, nada mejor que EQUILIBRARLA.

Pero, ¿Cómo?

En primer lugar, piensa hacia dónde quieres que se dirija tu vida y en los pasos que debes ir. Posteriormente, comienza a regular mejor las emociones negativas que limitan tu vida. Ellas se apoderan de cada uno de nosotros. También es fundamental aprender a relacionarte mejor, acabar con relaciones insanas y destructivas en tu vida afectiva y social, aprender a organizarte mejor para reducir en todo lo posible esas sensaciones de agobio y estrés diario y buscar caminos para descansar y reflexionar más, y de esta manera cuidarte, como darle a tu cuerpo una alimentación sana y variada, o pasando tiempo contigo mismo y practicando deporte y actividades que te apasionen y te hagan más feliz. Y por supuesto, seguir aprendiendo.

En la medida en que nos demos más tiempo para nosotros mismos conseguiremos mayor equilibrio en otras facetas de nuestra vida. Será, creo, el inicio para poder dejar de comprar horas y regalarlas a uno mismo y a los demás.

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