“Probablemente hayas vivido la idea del amor (la fuerza que une, que cohesiona, que crea lazos emocionales) y ahora busques la libertad (la fuerza que te empuja a soltar lastre, a deshacerte del peso inútil, a desapegarte de lo que te impide crecer), si logras compaginar amor y libertad puede que consigas elevarte por encima de esa pequeña loma. Veo gente allá arriba, alguno ya lo logró “ – Marta Molas Capdevila (El camino de la vida)

En una parte de mi primera novela,No creo que en este universo haya algo más bonito que tú, que podrás tener en tus manos dentro de poco, el personaje central junto a su familia decide hacer un vuelo en globo. Una metáfora de cómo al elevarnos soltamos todas nuestras preocupaciones. En el caso de los personajes, sueltan lastre de un pasado confuso y emocionalmente dañino. Es la forma no solo de conectarnos con nuestro presente, sino especialmente de continuar hacia adelante, progresando y avanzando.

Hemos decidido volar en nuestro globo a otros lugares y experiencias, saliendo de ciertas cadenas que de alguna forma nos estaban impidiendo crecer. Seguimos volando.

Sin embargo, esas mismas cadenas a veces nos aprisionan en forma de miedo, inseguridad, indecisión… y seguimos aferrados a algo que nos detiene, nos impide impulsarnos hacia adelante.

Piensa por un momento qué es lo que te está encadenando. Toma consciencia de ello. Un consejo para ti puede ser que lo escribas, así eres más consciente. Por cada cadena que visualices que te genera un impedimento, explora cuál es la emoción y sensaciones que te provoca (miedo, rabia…). Y libera esas emociones a través de tu cuerpo para volver a sentirlas una vez más. Acepta lo que estás sintiendo, sea angustia, dolor, ira, agresividad… saca lo que llevas dentro. Suelta. No es bueno que lo hagas en solitario. Las personas que tenemos cerca, dentro de nuestra vida, son parte importante para ayudarnos en ese momento, con su apoyo incondicional hacia liberarnos e incluso perseguir nuestros sueños.

Al final del camino nos damos cuenta de que a algunas personas muy cercanas, tanto que pueden llegar a ser nuestra actual pareja, hay que dejarlas ir. Con tristeza y dolor. Han cambiado, hemos cambiado. Están buscando otros caminos. Quizá soy yo el que los está trazando solo desde hace tiempo. Nuestros sentimientos cambiaron, o incluso tal vez sea una mezcla de todo lo anterior. Se impone el dolor en nosotros. Y también un cierto vacío en nuestro estómago, en nuestra vida.

Sea pareja o amistad, lo cierto es que ya no compartimos el sendero del futuro juntos. Nos sentimos profundamente solos. Y claro, dudamos de si lo que estamos haciendo es lo correcto. A pesar de eso, dejamos ir. Porque aprendemos que la vida es sobre todo desprendernos de aquello que ya no camina a nuestro lado. Necesitamos otras formas de hacer y personas nuevas en nuestra vida.

Será el comienzo de algo nuevo. Tendremos nuevas experiencias. Así que cierra, suelta lastre, deja ir, despeja el camino y avanza. Con el tiempo recordarás tu pasado y a aquellas personas que estaban en él, con aprecio, cariño y alegría. Dejaste marchar un tiempo para buscar la oportunidad de encontrar uno nuevo.

Porque al fin y al cabo, eso es la vida ¿verdad, amig@s? Comenzar, terminar, comenzar, terminar, siempre entre uno y otro rompiendo cadenas, sacando de nuestro camino lo que ya no nos apoya y aprendiendo de todo lo bueno y maravilloso que nos da la vida a cada instante.

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