“Ocultar o reprimir la ansiedad produce más ansiedad” – Scott Stossel

Lo primero que has de saber acerca de la ansiedad es que es un sistema interno que nos alerta de que algo no va bien, hay una situación anómala y amenazante de la que defendernos. Cuando entramos en un proceso de ansiedad, nuestro organismo lo que hace es ponerse en alerta, se pone en acción para intervenir en cualquier amenaza, peligro o riesgo que vayamos a tener, sea afrontando la situación, huyendo, atacando, adaptándonos…

Por lo tanto, es importante que tengas en cuenta que la ansiedad no es negativa, todo lo contrario: es un proceso adaptativo que no representa ningún problema de salud. Dicho proceso adaptativo nos genera ese punto de ansiedad debido a que a nuestra naturaleza humana le desagrada enormemente los peligros, ya que preferimos o bien conservar lo que tenemos (nuestra zona de confort) o desear lo que no tenemos (nuestras ansiadas expectativas).

Cuando salimos, normalmente por obligación, de esa comodidad o no se cumplen nuestras expectativas, nos entra ansiedad. En ningún caso es negativa, es algo normal, nuestro cerebro nos avisa de que algo no va bien. Sin embargo, si nuestro estado de ansiedad se prolonga durante tiempo, la ansiedad puede producirnos alteraciones en nuestro cuerpo y hasta problemas de salud. Aquí es donde tenemos esos episodios de ansiedad llamados “ataques de ansiedad”, donde nuestro corazón comienza a acelerarse, las manos sudan y la respiración se agita. Incluso puede darte un ataque de pánico.

Hábitos saludables en tu vida

Es sencillo: haz ejercicio regularmente, descansa y duerme entre 7 y 8 horas diarias, come saludablemente (leche, ácidos grasos omega 3, frutos secos, chocolate negro, vino tinto, reduce el café, toma té de manzanilla, desayuna huevos para aumentar la colina…), date un buen baño caliente y rodéate de la gente que quieres. Estos hábitos luchan contra la ansiedad ya que “abren estados positivos de ánimo”.

Aprende a respirar adecuadamente

Recuerda que tienes un post anterior en el que hablo acerca de que si aprendes a respirar bien cambiará tu vida. Ejercitarte con una vela, como hablo en el mencionado post, te ayudará a reducir la ansiedad ya que hiperventilarás. Algunas técnicas como el Tai-chi o el yoga también te podrán ser muy útiles. Conseguirás aliviar la ansiedad, el estrés y los dolores musculares que se originan producto de estos estados de alteración.

Mantén una rutina

Concentrarte en tu rutina diaria puede ayudarte a salir de ese bucle de ansiedad y a reducir tu estrés.

Ayúdate de la relajación

La visualización, la respiración profunda, la relajación progresiva y otras, ayuda a combatir la ansiedad. Te producirá, con la práctica continuada, un estado de bienestar, descendiendo tanto la fatiga física como mental.

Una forma de relajarse cuando estás acusando periodos de ansiedad es mediante la relajación con distensión muscular. Este tipo de relajación consiste en poner en tensión nuestra musculatura por zonas, de manera que se sigue un orden tensando durante unos segundos y soltando los pies, pantorrillas, muslos, lumbar, el abdomen, pecho, los brazos, el cuello y la cara.

Aprende a amar

Amar libera y saca de tu vida cualquier atisbo de ansiedad. Nos hace sentirnos partícipes y pertenecientes a algo mayor que uno mismo, nos hace sentir plenitud y felicidad en nuestra vida. Ámate a ti mismo y a los demás con ternura, respeto, alegría, amistad, humor, sexualidad y algunos ingredientes más.

Y por supuesto, a veces es una buena decisión asistir a un especialista para que nos ayude a remediar situaciones que se nos escapan de las manos. Pero sobre todo recuerda, la ansiedad no es sinónimo de fragilidad ni debilidad ni enfermedad, es una situación emocional derivada de la lucha contra las dificultades.

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