“La felicidad se parece a las corbatas, cada uno escoge el color de la suya”- Noel Clarasó

Dicen que cada color va asociado a un tipo de estado de ánimo. Y también dicen que hay un color que es sencillamente el de la felicidad. Unos hablan de que es el verde, otros que es el amarillo. Pero según mi valoración, todos en conjunto forman nuestra felicidad.

Fíjate: el blanco es el color de la luz, la seguridad y la pureza. El azul es el color de la estabilidad y la profundidad, representa la lealtad, la confianza, la sabiduría, la inteligencia y la verdad. El verde es la armonía, el crecimiento y la frescura. El entusiasmo, la atracción, la creatividad, la determinación y el éxito es la energía del naranja. Las emociones de alegría las encarna el color amarillo, que estimula la actividad mental. Y finalmente, el rojo se le asocia a la fortaleza, la determinación, así como a la pasión, al deseo y al amor.

Así que, cada uno de ellos es un color beneficioso tanto para el cuerpo como para la mente: el último del que os he hablado, el rojo, es buenísimo para estimular nuestras neuronas, por ejemplo. Es el color ideal para hacer ejercicio, nos dará más vitalidad.

El amarillo es un excelente antidepresivo, ya que este tono nos libera serotonina.

El azul y el blanco tienen un efecto de serenidad, seguridad y calma para nuestra mente.

El verde es un anti estrés, además de ayudarnos en incrementar nuestros niveles de atención.

Y si quieres mejorar tu humor, no dudes en llevar algo de naranja. Además, estimula las actividades mentales y es muy bueno para concentrarte.

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