“Es necesario que pasemos del pesimismo desesperante al optirrealismo inspirador” – Jacques Lecomte

Jacques Lecomte es el presidente de la Asociación Francesa de Psicología Positiva y autor de diferentes libros sobre el tema. Jacques desea convencernos de que, aunque el mundo parezca un desastre, este va mucho mejor de lo que creemos, para lo que va desmontando poco a poco esas sensaciones de pesimismo, miedo e inseguridad que hay en nuestra sociedad actual.

Un ejemplo suyo es que nos dice que la saturación de mensajes negativos en los medios de comunicación nos genera como respuesta escepticismo, miedo y parálisis:

“Un estudio canadiense invita a la gente a implicarse en la lucha contra la hambruna. Los autores del estudio mostraron 3 mensajes de niños en África a 3 grupos de donantes diferentes: uno sin fotografía (sólo texto), otro con la fotografía de un niño esquelético y un tercero con la imagen de un niño sonriente y en plena salud. Adivine usted cuál es el grupo que más dinero donó. ¡El de la imagen del niño sonriendo! Las premisas negativas no invitan a actuar sino a mirar hacia otro lado”.

Las premisas negativas no invitan a actuar sino a mirar hacia otro lado

En su último libro “el mundo va mejor de lo que creemos”, el psicólogo francés nos muestra que los hombres nunca han vivido tanto tiempo, tan rico y tan libre. El progreso es alentador, lo que nos permite creer en un futuro mejor. Jacques nos expresa que para tener ese optirrealismo, uno no debe ser ingenuo, ya que él no dice nunca que el mundo va bien ya que todavía hay muchos problemas que resolver, pero debemos de solucionarlos tomando ejemplos de aquello que está mejorando, y no desde el fatalismo.

“La vida me ha enseñado que lo peor es probable que todavía sea posible, pero es probable que sea más útil para estudiar la mejor manera también siempre puede surgir”.

El pesimismo es inmovilismo, mientras que lo que llama “optirrealismo” consiste en decir: sí se puede, es decir, tener el compromiso activo de actuar para solucionar y cambiar las cosas. De esta manera, cada uno puede contribuir a que las cosas mejoren, luchando por un lado desde una actitud individual y, por otro, desde la colaboración mutua.

Como dice Jacques Lecomte “ahora el hombre es cooperador condicional”, es decir, sabemos adoptar un altruismo general ante los desafíos de la vida. Pensemos, como ejemplo, que se está demostrando que las empresas que mejor están funcionando son aquellas que combinan tres elementos: beneficios, bienestar de los empleados y desarrollo sostenible.

Jacques Lecomte pinta un retrato muy favorecedor de la naturaleza humana, con tendencia al altruismo y la bondad.

“Los últimos estudios en el campo de la paleontología muestran indicios muy antiguos de la empatía. A partir de este cambio de paradigma se traducirá inevitablemente un día grandes impactos sociales”.

Esto parece demostrar que, contrariamente a lo que durante mucho tiempo se ha dicho, nuestro lado oscuro (violencia y egoísmo), no corresponde con nuestra verdadera naturaleza. Para que el lado bueno de las cosas prevalezca sobre la oscuridad, el ser humano sólo necesita confianza y esperanza.

“Si queremos un mundo mejor debemos pensar en los logros de la humanidad y esforzarnos en inspirar más que en acusar”

Frente a la violencia de la competencia económica, hablar de la felicidad, la bondad y la solidaridad ya no nos hace parecer tan ingenuos y utópicos.

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